jueves, 23 de diciembre de 2021

Matrix Resurrections


En un mundo compuesto por dos realidades, lo cotidiano y lo oculto tras ella, Thomas Anderson se ve obligado de nuevo a ir tras el conejo blanco. Dicha elección continúa siendo la vía de acceso a Matrix, que esta vez es más poderosa e intrincada que en ocasiones anteriores.

En 1999, Matrix lo cambió todo. La película de las hermanas Wachowski marcó la pauta de la primera década del siglo XXI, obligando a los protohéroes del momento a vestir de cuero negro e implementando la necesidad de cierto halo bíblico en toda nueva franquicia con ínfulas de expansión. Veinte años, dos secuelas canónicas y diferentes expansiones transmedia después, Lana Wachowski vuelve a la carga del único modo posible: asumiendo las luces y sombras del éxito como parte fundamental del relato.

Matrix Resurrectionsjuega a regalar a los acólitos del original tantos detalles reconocibles como quieran encontrar, un ejercicio que podría caer fácilmente en el criticado fanservice de no ser por la ligereza con la que su condición de obra de metaficción abraza sus hasta ahora recios cimientos, una decisión argumental que no solo sirve para plantar cara con elegancia a la imposibilidad de estar a la altura de aquel título que empezó todo, sino que reconcilia con la saga a aquellos que no consiguieron comulgar con el severo y enrevesado enfoque de Matrix Reloaded y Matrix Revolutions.

Asumiendo que solo desde el disfrute personal puede llegarse al ajeno, Wachowski y sus nuevos compañeros al guion, Aleksandar Hemon y David Mitchell, rinden tributo al culto con un relato que se sabe menos circunspecto pero igual de espectacular, pista de circo ideal para que un Keanu Reeves convertido en la mascota favorita de Internet se recree en su propia leyenda, divirtiéndose en cada plano -especialmente en los que está acompañado por Carrie-Anne Moss-, y contagiando al espectador con su irresistible y siempre sorprendentemente desaliñado carisma.

Tan milagrosamente divertida como inevitablemente larga, Matrix Resurrections logra el milagro de funcionar dentro de su propia mitología gracias a la capacidad por leer el momento y escapar de pretensiones más pomposas, algo que enfadará a los ortodoxos de la religión de la caverna ciberpunk que, por otro lado, tampoco hubiesen sido contentados con una versión más solemne del regreso de Neo.

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